QUE NO SE REPITA LA HISTORIA EN COLOMBIA…
JOSE H. BOLAÑOS MUÑOZ
Era de esperarse el triunfo amañado de MADURO en VENEZUELA, pero no creíamos que fuera tan descarado y de frente al mundo. Los socialistas una vez que toman el poder, no lo sueltan por las buenas ni por mandato del Pueblo. Los ejemplos circulan por todos lados, especialmente en la pobre América Latina. Pero lo peor, como siempre, es que aun haya incrédulos, que a pesar de las evidencias, siguen apoyando en silencio cómplice a los sátrapas y qué esperar de este Gobierno del cambio destructor, que se las da de conciliador, cuando lo que hace es respaldar a su congénere de perfidia, con actitudes hipócritas y fariseicas, pues va por el mismo camino, si tienen el mismo plan milimétrico que cumplir, diseñado desde hace tantos años por los Castros. Son cínicos, mentirosos, embusteros y por supuesto destructores.
Tampoco es de extrañar que negara su voto en la OEA para exigir la publicación de las Actas electorales. Y nada podemos esperar de los partidos tradicionales vendidos, que hoy por hoy han perdido su dignidad y horizonte, como tampoco esperamos se impongan decisiones sancionatorias ni que se apoye la actitud del Gobierno Peruano, como el único que se atrevió a reconocer como Presidente electo a EDMUNDO GONZALES, que es la actitud que se debería asumir por todos los paises democratas del orbe. Aunque tampoco extrañamos el silencio del propio Papa de los católicos y sus obispos, así como era de esperarse el respaldo sin condiciones de los militares que son su sostén con rabo de paja. Por eso, es triste y lamentable que el silencio cómplice de unos y otros, sea el arma fatídica que permita que la historia se repita una y otra vez y que los pueblos sigan siendo esclavizados y avasallados por los dictadores.
En todo caso, estamos avisados, y aunque todo indica que seguiremos sordos, ciegos y mudos, para variar, anhelamos que la historia no se repita y por el contrario, surja el demócrata capaz y estadista de excepción, que convoque a la unidad bajo principios constitucionales garantistas de convivencia próspera, digna y justa, que nos permita recuperar la estabilidad de la Nación y de las instituciones, en espera de que conserven en estos dos años que faltan, sus principios y filosofía, sin que nada permita que se se dejen moldear a los vaivenes del cambio destructor, para dar cabida a las actitudes maniqueas y dictatoriales que tienen entre manos, buscando desviar los valores constitucionales que nos rigen, repitiendo la historia de los pobres vecinos, que hoy de nuevo como ayer, viven en la zozobra, la persecución y de nuevo en el desplazamiento forzado que durante tantos años de esta tragedia socialista, los ha llevado por los diferentes caminos de dolor, violencia, soledad y miseria, que esperamos nunca padezca el pueblo Colombiano.
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