A DOS AÑOS DEL GOBIERNO DE LOS ZANGANOS…….
JOSE H. BOLAÑOS MUÑOZ
Han transcurrido dos duros años de este gobierno de zanganos e ignorantes, que nada bueno han hecho, sino destruir, corromper, violentar y desbaratar la estructura de una economía próspera que soportó todos los embates pandémicos de los últimos años, garantizando el bienestar común y la supervivencia de un Estado democrático garantista de las libertades y respetuoso de la constitución.
Pero en dos años años de este Gobierno de incapaces y bocones, todo se ha venido a menos y poco a poco, se han ido destruyendo las bases estructurales de los principales organismos de bienestar común, tanto en la salud de los colombianos, hoy en entredicho, como en su economía, educación y seguridad, pilares que se han resquebrajado hasta quedar al vaivén de las improvisaciones y de los fracasos de un Gobierno de ineptos. De la Paz total no queda nada, solo violencia. De la seguridad ni el recuerdo, pues de las calles y caminos se han apoderado los delincuentes. De las pensiones, una ley sancionada con bombos y mermelada, esperamos sea enviada al cesto de la basura, por inconstitucional.
Lamentablemente, en ese caótico manejo y dirección nefasta del Gobierno, han sido cómplices por acción u omisión, los líderes de los partidos tradicionales, que no han sido capaces de direccionar a sus congresistas por senderos de una oposición constructiva, sino que se han unido en el desgreño de la administración y en la corrupción de los organismos de utilidad común, así como en la ambivalencia en el manejo de las instituciones, condenándolas al fracaso y abriendo huecos de desesperanza y frustraciones, que nos impiden recomponer rápidamente tanto daño que se ha hecho en este gobierno caótico y frustrante del cambio destructor.
Pobreza, miseria, violencia y corrupción, son las conclusiones más certeras para destacar de este Gobierno en dos años de vigencia. Turismo, discursos erráticos, apoyos funestos a organizaciones criminales son su bandera. Y todavía tienen el descaro de hablar de reelección, de constituyente, de amor eterno, qué sinverguenzas. De esa madera son y nada podemos esperar en estos dos años restantes, pues ni siquiera la Justicia, de ningún lado, ha dado resultados en tiempo más que suficiente para que ya se hubiesen proferido fallos condenatorios por tantos deslindes de la constitución y normas punitivas, que se han pasado por la faja. Es que además tienen suerte los comunistas, pues a pesar de sus triquiñuelas, nada les pasa, todo les fluye, porque saben aceitar bien las maquinarias y como encima son sordos, no sienten ni ven ni huelen. Qué podemos esperar entonces los demócratas paralizados del miedo. O imitar el silencio cobarde de los vecinos y salir corriendo o seguir guardando el silencio cómplice y recibir la mermelada que a manos llenas se reparte.
Triste es celebrar este día patriótico, haciendo remembranza de un Gobierno destructor y zángano, mentiroso y hablador, pendenciero y destructor, que a pesar de todas las oportunidades que les dio la democracia, se la pasan destruyendo, improvisando cambios sin sentido, de escándalo en escándalo, de corrupción en corrupción, impidiendo el progreso y desarrollo de una nación próspera y democrática por mil títulos. Pero bueno seria que reaccionáramos los colombianos de bien, que despertemos de ese letargo cómplice de los cobardes y corruptos y estabilicemos los pilares de la Democracia, para estar preparados y elegir unidos, a un (a) estadista de excepcionales condiciones éticas e intelectuales, para que levante de nuevo la esperanza de los Colombianos y garantice la supervivencia de una de las Naciones más sólidas de América.
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