EN UN MUNDO TAN CONVULSIONADO, SER FELIZ ES UNA ODISEA…
JOSE H. BOLAÑOS MUÑOZ
En un mundo tan convulsionado, ser feliz, es una odisea. Y de verdad es difícil y, se hace imposible, porque no sabemos a qué atenernos, vivimos estresados y con miedo, porque los gobernantes nos aterrorizan en lugar de Gobernar, todo lo hacen mal y complican la vida, se incrementa la inseguridad, se disparan los factores de violencia, se hace la guerra por pensar diferente o por ambiciones de poder. Unos atacan, otros se defienden, en acto de legítimo derecho, pero se exceden y no hay soluciones. Amenazan con la tercera guerra mundial, como si fuera un chiste y persisten en el caos y la violencia. El feminicidio se incrementa sin control, la violencia intrafamiliar se agiganta, los violentos solamente saben hacer violencia y parece que nadie quiere la Paz. Nadie quiere ser feliz o nadie puede ser feliz.
La felicidad es y debe ser un derecho fundamental, tanto como la Paz y la convivencia digna y fraterna de los ciudadanos del mundo y los Gobernantes deben respetar y garantizar esos derechos por encima de sus pretensiones de poder e ideologías populistas, cuyos excesos y desviaciones deben ser condenados y sometidos a Juicio, sean quienes fueren y de donde fueren, tanto como aquellos que los causan o motivan.
No al silencio, como primer mecanismo de prevención, porque destruye y aniquila al ser humano, lo invisibiliza y desdibuja. Bien lo decía MARTIN LUTHER KING : “No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos”. De manera que nunca callar, perder el miedo y gritar a los cuatro vientos todo aquello que vulnere nuestros derechos o contradiga las reglas de la Constitución y la dignidad. No más silencios que destruyen y corrompen.
Resiliencia, que nos permita la superación del dolor y de sus causas para convertirlas en actos constructivos de supervivencia, con valor y decisión reparadores. Si somos resilientes es porque somos arquitectos de nuestro propio destino y de nosotros depende no permitir que nadie atente contra nuestros derechos ni mancille nuestra dignidad, ni degrade nuestra civilidad.
Po eso, es necesario, que todo aquello que está bajo nuestro dominio y control, hagámoslo si conviene a nuestra felicidad. Empezando por la salud, como derecho fundamental que es garantía de vida. Por lo mismo, nunca puede ser colocado en peligro por nadie, menos por políticos y dirigentes ignorantes, o congresistas corruptos, pues todo acto que lo coloque en entredicho o riesgo es condenable y las autoridades Judiciales y de control deben investigar de inmediato tales despropósitos para evitar daños irremediables.
El cuidado de la salud física nos corresponde por igual a nosotros mismos, a base de ejercicio diario, alimentación saludable y cero estrés. Y por supuesto el descanso terapéutico o vacacional, que nos garantiza el bienestar emocional y psicógeno. Todo esto nos permite disfrutar de bienestar y felicidad. Hagámoslo, porque nos ayuda a lograr la felicidad y no solo la nuestra sino la de todo el conglomerado familiar, como célula indestructible de la sociedad y una sociedad feliz, permite la construcción de un estado próspero, que debe ser el ideal de todos los pueblos, siempre y cuando no nos equivoquemos gravemente al elegir a los Gobernantes, que no solo pueden ser pilares del desarrollo y progreso de un País, cuando son verdaderos estadistas, sino tambien, lamentablemente, autores siniestros de su destrucción, cuando son autocratas. Y por supuesto, la responsabilidad es también del elector, pues de su voto depende su elección. No nos equivoquemos otra vez, pues de lo contrario estaremos siendo cómplices de nuestro propio desastre y la felicidad será un imposible.
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Felicitaciones chepito, muy bueno
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