EL CAMBIO DESTRUCTOR, COLAPSA LA SALUD COMO DERECHO FUNDAMENTAL.
JOSE H. BOLAÑOS MUÑOZ
Es condenable y merece la reacción social, que este Gobierno del cambio, haya destruido intencionalmente el derecho fundamental a la Salud y lo más grave del caso, es que nadie reaccione valerosamente y ni siquiera la Corte Constitucional, como la garante de los Derechos Constitucionales.
La destrucción fue intencional, maquinada, orquestada desde el Gobierno y prohijada por todos los congresistas, que de una u otra forma, son cómplices de este hecho detestable contra un Derecho inviolable de todos los colombianos. Y si no se le pone una solución inmediata a través de la Corte Constitucional, ordenando su inmediata protección, grave será el desastre, que dejaría fatales consecuencias, pues se coloca en riesgo la vida.
De las Empresas prestadoras de salud, que ocupaban hasta 2022 un excelente puesto a nivel mundial, más de 16 pasaron al riesgo de quiebra y otras más pidieron su retiro voluntario, para agravar el problema y todo porque el propio Gobierno las desfinanció y desde el mismo año se dedicó a disminuir los porcentajes de aportes obligatorios, sin que nadie interviniera ni siquiera la Corte Constitucional, como ente protector de ese derecho fundamental. Ese era el propósito de este gobierno destructor, redujo la unidad de pago por capitación o UPC., a pesar de las alertas y reclamos al respecto, colocando en riesgo máximo la salud de los Colombianos y todos en silencio y muertos del miedo e incluso, quién lo creyera, algunas prestadoras de prestigio, se plegaron sumisas al mandato destructor.
Si la salud es un derecho fundamental, la Corte Constitucional y los organismos rectores de la salud y de control, deberían estar listos al ejercicio de las acciones pertinentes para garantizar su ejercicio pleno, evitando que se conduzca a la quiebra de esas instituciones prestadoras de salud y exigiendo las garantías al gobierno nacional de su inmediata financiación, para evitar su colapso, impidiendo así una crisis sanitaria sin precedentes, que sería peor que una pandemia.
Si se quieren hacer mejoras, bienvenidas sean, pero ninguna reforma que ponga en peligro siquiera la estructura sanitaria del País, que ha logrado numerosos reconocimientos a nivel mundial, por la calidad de sus organismos prestadores, la excelencias de sus médicos y enfermeras y los resultados garantistas de la salud de los colombianos que ha superado todos los niveles. Es mucho lo que se ha logrado a lo largo de los años, para que en un afán destructor de la izquierda socialista, se ponga en peligro la salud de los colombianos, colocando en riesgo su propia vida.
Salvemos la salud, cueste lo que cueste, pero reaccionemos frente a tanto atropello y desidia, incapacidad e ignorancia en el manejo de ese derecho fundamental, pues de lo contrario, se desencadenaría una crisis social sin precedentes en la historia del País, impactando la salud de los Colombianos, que se debe evitar a toda costa.
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