MAS REGLAS PARA SER FELICES A PESAR DE LOS DESTRUCTORES…
JOSE H. BOLAÑOS MUÑOZ
Pareciera un contrasentido, pero a pesar de las dificultades y de la actitud de los líderes del mundo, que solo saben hacer la guerra y destruir, tenemos que seguir adelante y buscar nuestra realización y como objetivo principal la de ser felices y no propiamente vivir en un valle de lágrimas y miseria a donde nos quieren conducir los socialistas extraviados del camino de la verdad.
Y para ello, seguimos bajo la orientación de Dale Carnegie, ahora con su libro CÓMO SUPRIMIR LAS PREOCUPACIONES Y DISFRUTAR DE LA VIDA, tema igual de valioso y realista, que nos permite reaccionar frente a las circunstancias que puedan afectar nuestra vida, para entender y reconocer que el propósito fundamental de todos debe ser el de vivir felices, como dice la canción, a pesar de todo.
La vida es hoy. Cerremos el pasado y olvidemos el futuro, todo tiene su tiempo, pues el pasado ya está fuera de órbita y el futuro ya vendrá, pero cada día trae su propio afán como dice el filósofo. Viva solamente el día de hoy, no viva el ayer con lamentaciones ni el mañana con angustias. Somos como relojes de arena, dejemos que actúe como tal y hagamos los trabajos diarios bajo esa perspectiva y siempre guardaremos el equilibrio mental necesario para lograr las metas propuestas, pues de lo contrario se desajusta el reloj y nos desquiciamos. Todo a su tiempo.
Preocúpese menos y viva más. Recuerde la cita del Nobel de Medicina Alexis Carrel “Aquellos que no saben cómo combatir las preocupaciones mueren jóvenes” . Y el Dr. O.F. Gober, afirma que el “El setenta y cinco por ciento de todos los pacientes que acuden a los médicos podrían curarse por sí mismos con sólo librarse de sus temores y preocupaciones” y afirma que de ellas, surgen las enfermedades como la indigestión nerviosa, úlceras del estómago, perturbaciones cardíacas, insomnio, jaquecas, parálisis, etc. etc.
Los mejores médicos del mundo son el doctor dieta, el doctor ejercicio y el doctor alegría. No lo olvidemos, comer lo que no nos haga daño, caminar una hora diaria y ser optimistas y alegres.
No nos dejemos atribular por insignificancias que debemos despreciar y olvidar. Recordemos que la vida es demasiado breve para ser pequeña. Epicteto enseñó que no hay más que un camino que conduce a la felicidad y consiste en dejar de preocuparse por las cosas que se encuentran más allá de la voluntad. Famosa es la oración de la serenidad: Concédeme Dios mío serenidad para aceptar lo que cambiar no puedo, valor para cambiar lo que se pueda y sabiduría para discernir la diferencia.
Lo inevitable debemos aceptarlo, lo importante es saber superar las consecuencias con valor y alegría. Los hombres sensatos no se sientan a lamentar sus pérdidas, sino que procuran reparar sus daños, decía Shakespeare.
No perdamos ni un minuto pensando o hablando de personas que nos desagraden o nos han hecho daño, no valen la pena. Suceda lo que suceda, seamos siempre nosotros mismos.
Y finalmente recordemos, que la oración, como la iluminación, es una fuente de energía autogeneradora y luminosa. En la oración, los seres humanos tratan de aumentar su energía finita dirigiéndose a la fuente infinita de energía., no hay nada que temer si tenemos a Dios como guía, pues como dice William James, me procura fe, esperanza y valor. Desvanece mis tensiones, ansiedades, miedos y preocupaciones. Señala el propósito y dirección a mi vida. Aumenta mi felicidad. Me facilita una salud abundosa. Me ayuda a crearme un oasis de paz en medio de los torbellinos de arena de la existencia. Ghandi lo confirmó, “Sin la oración, hace mucho tiempo que sería un demente”. Por eso incluso, hasta los ateos, acuden a Dios.
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