6 DE MARZO, A LA GRAN MARCHA POR LA DIGNIDAD Y LA DEMOCRACIA.
JOSE H. BOLAÑOS MUÑOZ
Varios líderes colombianos, por fin, en toda colombia, convocan a la gran marcha por la salvación de la DEMOCRACIA COLOMBIANA, sometida al vaivén de las locuras del cambio destructor y colocada en entredicho en todo el mundo y aún en organismos internacionales ciegos e ezquierdizados.
“Porque la defensa de la democracia, de un estado liberal, es algo que debemos hacer todos, persona por persona. Por eso espero que esta convocatoria sea grande y grandiosa. La pereza es el gran combustible del petrismo. No necesita nada más. Solo nuestra pereza. Y de esa pareciera tener reservas infinitas”. ( Diego A Santos ).
Y no solo pereza, sino actitudes nefastas e increíbles de partidos políticos como el Liberal, La U, el Verde, entre otros, y muchos Congresistas indisciplinados y enmermelados de todos los colores y sin vergüenza, que se adhieren al Pacto destructor como moscas por un ministerio o una embajada cuando mucho, a quienes debemos hacer reaccionar si aún les queda dignidad o ponerlos en la lista negra y tacharlos frente a una nueva contienda electoral.
Pero también deben reaccionar los comerciantes y sus líderes, quienes han recibido las mayores diatribas a lo largos de este Gobierno a punto de silenciarlos y someterlos a apoyarlos, en una actitud inadmisible, pues ya no es momento de apoyos o convocatorias de unidad con un Gobierno que todo lo esta destruyendo y es por el contrario, hora de enfrentarlo con dignidad y con las suficientes herramientas que la Democracia legítima que queremos salvaguardar nos permita, a fin de evitar que se produzca la catástrofe institucional que buscan, para convertirse en la dictadura que anhelan, pues tal parece que les quedan cortos los 4 años como a voz en cuello lo anuncian y quieren 20 o más para acabar con todo.
Y lo propio deben hacer las Fuerzas Militares y de Policía, que deben entender también, que la obediencia tiene límites y que no pueden convertirse por arte de los despropósitos de un gobierno destructor, de ser las mejores fuerzas del mundo, en unos corderos falderos, que abandonan sus deberes institucionales y dejan inermes a las poblaciones aterrorizadas por las disidencias del crimen envalentonadas, que hoy campean como amos y señores en toda la geografía de nuestra Patria. Que las reservas los representen con altura en las marchas, por la vigencia de las instituciones.
Y mucho se espera de los estudiantes demócratas, que algún día serán los líderes de esta Patria hoy sometida al escarnio público y de los profesionales de todas las disciplinas para que dejen de ser simples espectadores que se mueven al vaivén de intereses mezquinos y personales, así como de las mujeres como madres, cabeza de hogar, líderes y profesionales, que ya es tiempo que asuman el 50/50 en sus responsabilidades y deberes frente a la Patria, como alguna vez lo hicieron la Salavarrieta y otras tantas mujeres históricas que salvaron la Patria de los dominios foráneos.
Y porqué no, contar también con el apoyo del mundo entero y de todos sus líderes e instituciones demócratas, para que en todas las naciones libres se enfrente de una vez por todas, a aquellos orangutanes que como dictadores quieren adueñarse del mundo, rompiendo con todos los esquemas y principios democráticos y civilizados basados en la libertad individual, el respeto a la Justicia y la garantía de los derechos humanos, pilares de las Constituciones Democráticas, que debemos defender. Todas las constituciones del mundo deberían prohibir las reelecciones, para evitar que amantes del poder, se quieran perpetuar a costa de unos cuantos famélicos que apoyan las dictaduras.
Es por eso y mucho más, que todos los Colombianos debemos salir a las calles y caminos de la Patria y del mundo, a expresar nuestro descontento y oposición con este Gobierno y con todos aquellos que se han compactado para destruir las Instituciones democráticas que nos rigen, a fin de evitar que hagan realidad reformas perniciosas que pretender acabar con la salud de los colombianos, las pensiones, la economía, los servicios públicos, ecopetrol, la libertad, la seguridad y la dignidad misma.
Es cierto que este gobierno es sordo y ciego a las proclamas de los colombianos, pero que sepa el mundo que no compartimos su nefasta forma de gobernar y dirigir el país, que destruye y aniquila las instituciones y atenta contra la salud y el bienestar común de los colombianos con un afán de cambio hacia la destrucción y el caos, con el solo ánimo nefasto de entronizarse en el poder.
Que la voz de 40 millones de Colombianos, incluidos los 11 millones de arrepentidos y contritos votantes de la desgracia, resuene en las marchas, como trompeta de victoria democrática en todo el mundo.
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