VOLVERAN LAS OSCURAS GOLONDRINAS, PERO...
JOSE H. BOLAÑOS MUÑOZ
Los Juegos Panamericanos no volverán, por las triquiñuelas para esconder el pago exigido y por los engaños para evitar que los Barranquilleros fueran los protagonistas de estas justas olímpicas que permitan no solamente el lucimiento de nuestros deportistas paralímpicos, sino excelentes ingresos al departamento y a la Nación, a más de la imagen mundial, que nos caracteriza como un pueblo civilizado y grande. Pero gracias a los destructores, esos no volverán.
Por igual la paz total, no volverá, porque está mal diseñada y se han hecho demasiados concesiones que impedirán que los beneficios sean para el País y por el contrario, se incremente la violencia y el caos. Nada hacen bien, todo lo improvisan, lo dilatan, lo enredan, como artistas que son del artificio engañoso, que siembra el caos, la violencia y la miseria. Así son los comunistoides. Colombia necesita seguridad, mejores cárceles, penas más severas para los criminales y Jueces y Fiscales más ajustados a la normativa y que no dejen ventanillas abiertas a erradas interpretaciones.
Y la salud, no mejorará sino que se destruirá, poniendo en peligro la vida de los colombianos, que manteníamos un sistema entre los mejores del mundo, susceptible de mejorar pero no de destruir, como lo pintan los hacedores del desastre, que ahora buscan reformas tributarias para imponer un proyecto preventivo de la enfermedad, que no cura sino que mata. Así son de ignorantes. Pero esperamos que proyectos de esa naturaleza tengan como único destino el basurero del Congreso.
Y tampoco las pensiones volverán a ser como son, sino lo evitamos concientizando a los padres de la patria boba, para que manden al cesto de la basura reformas de esa naturaleza, que empobrecen, incrementan el desempleo, atentan con la libre empresa, el trabajo y el desarrollo. Y lo peor del caso, es que siguen con su pretensión enfermiza de reformar y cambiar todo, pero no para bien, sino para destruir a Colombia. Reforma agraria expropiatoria, a la educación, incrementos al predial en forma desmedida, reformas a la Justicia, para facilitar la salida de los delincuentes a las calles, eliminación de Ecopetrol, pues perderá su principal función estructural, etc. etc.
Pero ni crean que los comunistas volverán, como ya lo plantean con descaro para repetir en el 2026 y eso, no lo podemos permitir los colombianos sensatos, libres, demócratas, racionales, civilizados, inteligentes. Es momento de reaccionar y empezar a buscar a los líderes más destacados para que afronten con dignidad las mil batallas por la supervivencia de la democracia y modifiquen partidos, mejoren sus principios éticos, eliminen la corrupción y la mermelada que los envuelve, y desde ya empecemos a recuperar la Democracia, la dignidad de los Colombianos y la libertad de las Instituciones. No hay tiempo para improvisaciones. Los detentadores del pacto del mal, pretenden apoderarse de todo y ya están haciendo y deshaciendo a manos llenas y sin control.
Se requiere de un gran esfuerzo para recuperar las expectativas económicas y evitar los desastres inflacionarios que se avizoran con las pretendidas reformas. O se replantean o nuestra Patria se va por senderos de la debacle económica y financiera que azota a todos los países dirigidos por la izquierda, carente de principios civilizados que garanticen el desarrollo económico y social de los pueblos libres.
Ojalá el silencio y el mutismo cobarde que ha reinado en este año inicial del desastre político colombiano, se supere y todos los colombianos, sin distingos reaccionen para afrontar con dignidad y valor, los diferentes llamados de la Democracia, desde las diversas posiciones que cada uno ocupa, como profesionales, estudiantes, Congresistas, Jueces, Alcaldes, Concejales, etc, para que asuman con seriedad y firmeza sus deberes Constitucionales, evitando componendas, fraudes o mermeladas en su ejercicio, para que brille la Justicia, la pulcritud y el decoro en todas y cada una de sus decisiones, que nos permitan recuperar la democracia en toda su plenitud.
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