EL FUTURO DE COLOMBIA ES INCIERTO…
JOSE H. BOLAÑOS
MUÑOZ
Estamos terminando
un año más de vida institucional y ya Colombia no es ni la sombra de lo que era
hace un año largo, con una democracia estable, con unas instituciones fuertes,
con una economía boyante y con ciudadanos libres y optimistas recién salidos de
una pandemia que se manejó responsablemente por gobierno, médicos, enfermeras y
cientos de trabajadores de la salud, que incluso muchos ofrendaron hasta su
propia vida, siendo mártires de ese terrible flagelo que nos azotó sin
clemencia. Hoy los ignorantes del Pacto, denigran de unos y otros. Que tristeza. Es la demencia.
El camino es tortuoso,
incierto e inestable política, económica y socialmente, manejado por unos
gobernantes de la izquierda comunista, ineptos y descontrolados, que pretenden cambiar
todo, sin fundamento alguno y prácticamente arrasando con las instituciones,
con el apoyo tristemente de congresistas liberales, de la U, verdes y
conservadores, que se han dejado enmermelar y corromper.
En efecto, ya
aprobaron en segundo debate en Cámara, la reforma innecesaria y absurda a la
salud, para instaurar el sistema cubano comunistoide, que ha fracasado en todos
los frentes que se mueven y con las pretensiones de establecer a los teguas
practicantes de medicina para reemplazar a nuestros expertos médicos
especializados colombianos, previa eliminación de las EPS, para provocar un
caos infernal en la salud de los colombianos. Y nadie protesta, todos mudos y
silenciosos. Pero duele, no la maldad de
los malos, sino el silencio de los buenos.
Igual
ocurre, con la Paz total, pues ya La Corte Constitucional, a través de la
sentencia C-525 de 2023, con ponencia de los magistrados Natalia Ángel y
Antonio José Lizarazo, avaló la legalidad de la ley 2272 de 2022, que define la
política de paz total, cuya decisión no podemos compartir, porque rompe con
decisiones proferidas con anterioridad por la misma corte, así haya colocado
unas mínimas barreras, a tanto delincuente disfrazado de apóstol de la paz.
En el análisis,
la Corte no solo declara exequible la norma sancionada, también asegura que la
expresión “realizar todos los actos tendientes a entablar acercamientos y
conversaciones con estructuras armadas organizadas de crimen de alto impacto
que demuestren voluntad para transitar hacia el Estado de Derecho”, se apega a la carta política
colombiana. Dando así continuidad a la norma y autorización al Gobierno para
adelantar diálogos de paz con las estructuras delincuenciales, decisión que
consideramos resulta contraria al espíritu de la Carta Constitucional y que ha
dejado la puerta abierta para que estructuras criminales destruyan la seguridad
y bienestar de los colombianos.
Y para mayor delincuencia en las calles, el Gobierno del cambio
para mal, derogó el decreto 1844 de 2018, con el cual se le habían dado
facultades a la Policía Nacional para combatir el microtráfico de
estupefacientes en espacios públicos y el cual prohibía poseer, tener,
entregar, distribuir y comercializar drogas o sustancias prohibidas
La derogación se dio a través de un decreto firmado por los ministros del Interior, Luis Fernando Velasco; de Justicia, Néstor Iván Osuna, y de Defensa Nacional, Iván Velásquez Gómez, el cual rige a partir del 7 de diciembre del presente año. Así entonces se acaban de abrir las compuertas a la delincuencia y el microtráfico se expandirá en colegios y universidades, para destruir a nuestros niños y jóvenes, qué esperanza nos queda.
Y por igual, en régimen de
pensiones y reforma laboral, se perfila otro tanto de erráticas
transformaciones, que a la larga van a destruir la economía, incentivar la
inflación, ocasionar el desempleo, generadores de hambre y miseria.
Y si a ello le sumamos, la
reforma Agraria en curso con expropiación, a la educación, a la
infraestructura eléctrica, a Ecopetrol, a la Justicia, a la Procuraduría para
eliminarla, a la contraloría, a las Fuerzas Militares y de Policía, para acabar
de quitarles todas sus funciones, etc. el
panorama es crítico, lamentable y destructor, que nos aniquila toda
esperanza de que finalizado el periodo, salgan por la puerta trasera del fracaso
y por el contrario se acomoden como dictadura para destruir la democracia y
todas sus instituciones legitimas. Ojalá el Niño de Belén que llega en esta Navidad,
nos libre de tan caóticas expectativas de la izquierda destructora.
Pero no podemos quedarnos
quietos, es momento de reaccionar, a todos los niveles y en especial los
dirigentes demócratas pensantes, Partidos políticos demócratas, si aún quedan,
estudiantes sin ataduras comunistas, sindicalistas inteligentes, empresarios lideres,
mujeres valientes, militares en retiro, en fin, todos los ciudadanos de bien,
libres y demócratas, para asumir con dignidad y valor, la defensa de las instituciones
democráticas dentro de los límites de la legalidad y de la constitución. Es Navidad, cierto, pero por lo mismo, un buen momento de reflexión y cordura.
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