CONDUCTORES O MATONES…
JOSE
H.BOLAÑOS MUÑOZ
Desde
hace mucho tiempo, deseaba tratar este tema, de una trascendencia vital, porque
está en riesgo la misma vida y no solo de los PEATONES, a quienes se
invisibiliza totalmente, en lugar de privilegiar su paso, como corresponde obligatoriamente
en los países civilizados, sino de los propios conductores de bicicletas, motos
y vehículos. Y esto obedece a la falta de sensibilidad humana de los mismos
actores, al exceso de velocidad que le imprimen en el manejo de los vehículos,
al irrespeto notorio de las normas de tránsito, a la irresponsabilidad, cuando
conducen en estado de embriaguez o de enfermedad o incapacidad, que por lo
mismo generan que ellos mismo sean los causantes de estas tragedias humanas.
Y
es que la realidad en vidas perdidas por esos excesos es dramática y nos debe
llevar a reflexionar profundamente a todos, desde el propio Gobierno, hasta el
conductor de bicicleta o triciclo, de tal manera que es urgente replantear las
medidas de prevención, educación, reformas de las normas de tránsito, expedición
de licencias de conducción, adecuamiento e intervención de vías, en fin, lo que
sea, para parar o disminuir esta actitud demencial de los conductores y peatones,
que ha dejado desolación y muerte.
Pero
es que las cifras son alarmantes y son las que nos han obligado a dar una voz
de alarma, para que recapacitemos en esa actitud de cafres frente al volante,
olvidando que somos seres humanos, que el peatón es humano y que unos y otros
tienen familias, que podrían quedar en el abandono y la desolación, por un
segundo de intolerancia, imprudencia y soberbia.
La Policía
de Tránsito y Transporte reportó, que, en lo corrido del año, más de tres mil 500 personas han fallecido en accidentes viales en el
país, lo que representaría un incremento en comparación al mismo periodo del
2022. Es inadmisible que hayamos llegado a esos extremos, pero las cifras son inobjetables
y una evidencia son esas conductas inhumanas de los conductores, que se debe controlar
a toda costa.
Pero quienes son los usuarios más vulnerables
de las vías, pues los PEATONES Y CICLISTAS, son los que corren
mayor riesgo, y junto con los motoristas representan más de
la mitad de las muertes en las redes viales del mundo cada año. Estos usuarios
indefensos también son los que tienen menos probabilidades de dañar a
otros en las rutas. Y es triste, que no haya CONDUCTORES DE MOTOS O VEHICULOS, que
reconozcan y le cedan el paso al PEATON, como normativa, que es utilizada en
todos los países desarrollados, para cuyos conductores, tiene prelación en la vía,
el PEATON, ser indefenso, que a veces tiene que esperar horas el paso de los vehículos
matones, para poder transitar. Eso no puede seguir ocurriendo así no hay norma
que lo prohíba expresamente en Colombia, un sentido mínimo de humanidad de todo
CONDUCTOR, es ceder la vía al PEATON, cualquiera que sea.
En
total, el año pasado, los accidentes de tránsito ocasionaron 13 mil 922 muertos y 102 mil 570 heridos, además el 84,3% de accidentes en la
CAN aconteció en el espacio urbano y el 15,7% sucedió en el área rural.
“La accidentalidad vial en Colombia se ha
convertido en la segunda causa de muerte violenta y según la
Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo cerca de seis millones de
personas mueren por este evento, convirtiéndose así el tráfico automotor en la
primera causa de muerte violenta a nivel mundial. Ojalá esas cifras nos hagan
reaccionar.
Por lo
pronto esperamos, que por parte de las autoridades de tránsito, se ponga en práctica el artículo 1, del Decreto Nacional 2851 de 2013, que
establece:
1. Generar hábitos,
comportamientos y conductas seguros en la vía y la capacidad de analizar el
riesgo posible con determinadas conductas y hábitos.
2. Fomentar sentimientos de
sensibilidad social, de aprecio y valor por la vida, las personas, y la
naturaleza que se proyecten más allá de la esfera individual.
3. Generar la toma de conciencia
de cada individuo como agente de bienestar y seguridad y agente de riesgo en la
vía.
4. Preparar al individuo para
circular por la vía pública con reconocimiento pleno de los derechos y
responsabilidades que le competen como ciudadano.
5. Fomentar actitudes de
cooperación y solidaridad con los demás y de reconocimiento de que sus actos
tienen consecuencias tanto en sí mismo como en los demás.
6. Fomentar las actitudes de
tolerancia y respeto hacia los demás.
7. Desarrollar competencias que
permitan evaluar con claridad los riesgos a los que está expuesto y responder
con comportamientos más racionales en la vía.
8. Propiciar actitudes de
precaución y prevención permanentes manteniendo una constante atención del
entorno.
9. Generar en el individuo la
capacidad de evaluar las propias capacidades y determinar qué puede y qué no
puede hacer y el riesgo al que se expone frente a situaciones que exigen
habilidades y capacidades personales con las que no cuenta.
10. Preparar al individuo para
participar de los debates que se generen con ocasión de las medidas para la
regulación de la circulación y el tránsito.
11. Fomentar en el individuo una
actitud de participación crítica y creativa para resolver los conflictos
característicos del espacio público.
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