Y SI LA JUSTICIA SE IZQUIERDIZA….
JOSE H. BOLAÑOS MUÑOZ
Mantengo la esperanza firme de que la Justicia Colombiana, es un pilar fundamental de la Democracia, que superará toda debilidad por sumarse a la nefasta política de izquierda y se mantendrá bien equilibrada y sensata para administrar Justicia en todos los momentos, sin desviar ni un ápice los principios que la estructuran, en la toma de las decisiones Judiciales que le competen, ya8 que las manzanas podridas que han salido a flote, son solo eso, unas pocas manzanas podridas que no afectan su sagrada misión y que son o han sido reprochadas judicialmente como se debe.
Porque estoy seguro de que no llegaremos a casos tan patéticos como los ocurridos con la Administración de Justicia en Venezuela, que por arte Chavista pasó a ser de bolsillo de los dictadores de turno y, peor aún el remedo de Justicia de Nicaragua, que descaradamente acata las decisiones de la dupla presidencial y encarcela políticos, periodistas y a cuánto intelectual que piense diferente e incluso obispos y sacerdotes de la Iglesia Católica, a los que persiguen despiadadamente por ser predicantes del evangelio de Jesucristo, en demencial actitud. Ni que se diga de la Justicia Cubana, que solo sirve para condenar, desde la época de los Castro.
Que lamentable que en pleno siglo 21, existan Jueces y Magistrados permeados por la política de dictadores y corruptos que lograron violentar los principios máximos de la Administración de Justicia esculpidos en piedras de bronce Aristotelicas.
Pero nos surge la duda razonable, cuando en algunos casos, como el del Ex-Presidente Uribe, y a pesar de que en dos oportunidades, Ministerio Púiblico y Fiscalía solicita la Preclusión, la Juez, en cambio insiste en estructurar delitos inexistentes y en llevarlo a Juicio con rasgos notoriamente políticos en su decisión.
O la pretensión del Gobierno,u de levantar la reserva bancaria sin orden Judicial, puede ser otra señal de alarma que hay que revisar y atender con cautela, para que no nos sorprendan.
Ya lo dijo el propio Uribe en su defensa, “Una providencia judicial de esta naturaleza no es para las parcializaciones de la señora juez, que dividió a los involucrados entre buenos y malos. Este es un juicio de hechos no de percepciones sobre personas. Aquí ayer quedó claro que este proceso, por política lo dividen entre buenos y malos y entre malos buenos como Monsalve, Pipintá y Carlos Enrique Vélez, y malos malos como los demás presos que han declarado.
Y agrega : “Aquí no hay engaño a la justicia. Aquí lo que hay es una sustitución de la independencia de los jueces por la imposición de las tesis de algunos de sus superiores. Siempre se ha dicho que la escala de jerarquía en la estructura de la justicia no es para que los jueces pierdan su independencia y acojan todo lo que dice un magistrado superior…”
Y es más grave cuando dice : “Aquí hay un proceso político. Basta observar a la bancada de las supuestas víctimas. Así lo acreditan las referencias elogiosas de la señora juez al Ministro Iván Velásquez, a Juan Carlos Giraldo, al doctor Cepeda. Y a mí me pone de partícipe de sobornos y de engaño a la justicia pero sin pruebas, mejor, en contra de las pruebas.
Pero más alarma nos causa y desvirtúa nuestra inicial conclusión, cuando advierte:
“Es un proceso con una alta dosis política que también hace daño a la reputación institucional de Colombia. La infamia ha creado un imaginario que en las decisiones judiciales ha primado sobre la realidad.”
Si partimos de la base de que “ Las decisiones de la justicia son independientes. Los jueces y magistrados se 9deben solamente al imperio del orden jurídico. Los fallos y demás providencias se deben proferir en estricto Derecho; solamente a la luz de las normas vigentes; sin compromiso con nadie, por poderoso que sea; sin vínculo con intereses políticos, económicos, religiosos, empresariales, gremiales o de clase o grupo; sin relación de dependencia, solidaridad o representación, con el Gobierno, el Congreso u otros órganos del poder público. Tampoco debe existir en las decisiones judiciales motivación alguna de gratitud con quienes postularon o nombraron a los jueces o magistrados, quienes al posesionarse deben jurar lealtad únicamente al orden jurídico,⁹" ( José Gregorio Hernández Galindo) esas conclusiones de la defensa e incluso de la propia Fiscalía, ponen en entredicho notorio la decisión Judicial y avizora tristemente esa dialéctica que ojalá nunca se vaya a dar en la Justicia Colombiana, pero es bueno estar atentos para que no haya sorpresas que lamentar, que rompan de un tajo con las instituciones democrácticas.
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