QUE NO SE MANCILLE MAS LA DIGNIDAD DE LA POLICIA.
JOSE H. BOLAÑOS MUÑOZ
Todo esta cambiando para mal claro está, en este gobierno del Pacto destructor. Y lo que mas lamentamos, es el cambio dado a las instituciones militares y de Policía colombianas, que, en un dos por tres, pasaron de ser las mejores del mundo, en todos los campos, a ser objeto de humillación, perdiendo su espíritu y garbo, sus calidades científicas y de investigación y, sobre todo, la confianza que en ellas teníamos todos los colombianos de bien, por ser garantes de la seguridad patria y del bienestar ciudadano.
Si repasamos la historia, a lo largo del mundo sentaron precedentes de respeto y calidad, y por sus elevados dones intelectuales, militares y policiales, obtuvieron sendas distinciones científicas y fueron galardonados como excelentes investigadores. En dos oportunidades se obtuvo el reconocimiento al mejor Policía del mundo, en sus destacados generales, Rosso José Serrano y Oscar Naranjo, que dejaron huellas de servicio, consagración y excelencia.
Pero hoy, con absoluta tristeza vemos que son sometidos a espectáculos bochornosos de humillación y desautorización, celebrados con sevicia por los protagonistas de la desgracia colombiana, cuando nuestros brillantes policías son apaleados por indígenas descontrolados, a quienes se les cambió el libreto de control de las turbas violentas, como si estas reaccionaron al diálogo en esos momentos barbarie de la que fueron protagonistas los indígenas Emberá, que a cambio, fueron invitados a Palacio de Nariño, en lugar de ser recluidos en un centro carcelario, por los ilícitos cometidos. Quien lo creyera, como han cambiado las cosas.
Y si lo anterior fuera poco, otro espectáculo de desconocimiento y arbitrariedad de los principios de legalidad, fue el protagonizado en el portal de las Américas, reducto de las actividades ilícitas de los otros desadaptados de la línea del pacto del desastre, que reclamaban por sus hermanos encarcelados, exigiendo el trámite del indulto que en principio se les impuso desde la propia Jefatura.
En medio de una protesta, autoridades de policía capturaron a tres personas que incluso fueron subidas en una tanqueta, por agresión al vehículo que transportaba al propio director de la Policía.
Sin embargo, el propio viceministro del Interior, se hizo presente en el lugar de los acontecimientos enviado desde Palacio y desbarató el procedimiento levantado por las autoridades de Policía, disponiendo la libertad de los retenidos y rompiendo de un tajo con el esquema de la retención en flagrancia que se había ejecutado con sujeción a la normatividad legal y al ejercicio de las funciones policiales, en un abierto abuso de autoridad y extralimitación de funciones, apoyado insólitamente por el propio director de la Policía, que para justificarse, insólitamente, dieron versiones contradictorias con la realidad de lo ocurrido que fue de público conocimiento, por los videos levantados en el propio lugar de los acontecimientos. Esto refleja hasta qué punto de arbitrariedad hemos llegado. La renuncia de los dos funcionarios, es lo mínimo que se impone, por fuera de las investigaciones penales y disciplinarias que se deben estar adelantado, si confiamos en que todavía haya Justicia en el País que fuera del Sagrado Corazón de Jesús y ahora de los ateos.
Levanten la cabeza con dignidad señores Policías y sigan siendo los héroes de las mil y más batallas que dieron al servicio de la Patria. Recuperen su hidalguía y valores y sean de nuevo los mejores policías del mundo. No pierdan su identidad.
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