¿Y PARA DONDE SE VAN LOS 22 BILLONES DE LA REFORMA TRIBUTARIA?
JOSE H. BOLAÑOS MUÑOZ
En este gobierno que alguien llamó como “un Gobierno de Locos”, no nos han dicho realmente para que se necesitan 22 billones de pesos, que se pretende sacar con los impuestos a los comerciantes, a las iglesias, a los pensionados, a la clase media media, media baja y media alta, en fin, a todos los colombianos. Y más aún, lo que todos necesitamos saber, cuál es su destino, aunque resulta claro, que será para distribuir entre los ninis y los nadies, electores del fracaso histórico.
Por principio dicen los economistas, que esta reforma tributaria no se necesitaba por ahora, aunque algunos sabiondos ricachones digan que sí, pero que no así. Y lo peor del caso es, que los partidos rodillones que cedieron el poder, por su incapacidad de liderazgo, le acolitan todas las locuras y cambios absurdos que se propone este Gobierno. Que irresponsabilidad de aquellos y que desastre de este. Pobre mi Patria querida, aunque que será peor, si el caos que estos generan o el silencio de los que lo padecen.
Nos dice la presidenta de la Cámara Colombo Americana (AmCham), que este texto echaría reversa a varios años de progreso empresarial. “El proyecto como fue aprobado en las comisiones económicas del Congreso de la República representa un retroceso en materia de competitividad para el país y afecta el tejido empresarial colombiano.” A nadie le quepa duda.
Para el presidente de Analdex, “el proyecto aprobado realmente no nos gusta, creo que castiga una serie de sectores que se van a ver muy afectados por el incremento en la tributación, particularmente en una coyuntura de alta competencia como la que estamos viviendo”. Y nada podemos hacer.
“Esta medida afecta de manera notoria la rentabilidad de la industria y sus posibilidades de inversión, desconoce la variabilidad de precios y costos, pero de manera particular amenaza con generar un efecto inflacionario sobre toda la economía, al impactar directamente los costos de bienes y servicios como la generación de energía, la producción de acero, cemento, ladrillo, cerámicas, entre otros sectores que utilizan el carbón dentro de sus procesos productivos. Adicionalmente, le resta competitividad a la industria nacional frente al avance de las exportaciones de países vecinos y otros como China que inundan el mercado global del acero y el coque”, explicó el presidente ejecutivo de Fenalcarbón. Y a pesar de tan caótico panorama, nos silenciamos.
Para Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), “es responsabilidad del Gobierno responderle al país, si las medidas tomadas y aprobadas generan los efectos deseados o no”. Responderán, pero con otros desatinos.
Bruce Mac Master, presidente de la Asociación de Empresarios de Colombia (Andi), ha dicho que “Parece especialmente equivocado generar tan onerosas cargas sobre el sector petrolero y minero, que indiscutiblemente ha sido soporte para una buena parte de la economía nacional durante los últimos años. Nadie duda de la necesidad de adelantar un proceso de transformación energética, pero no es comprensible que hoy decidamos marchitar a un sector que ha sido vital para el crecimiento económico y la financiación del Estado durante los últimos 10 años.”. Parece o es la verdad. Les falta carácter para oponerse.
Y todo seguirá su curso lamentablemente, pues aglutinaron el poder suficiente, rejuntando a los partidos tradicionales que seguirán arrodillados por las migajas de un gobierno pintado de desastre. Y lo que nos espera, en salud, educación, reforma agraria, expropiación, etc, etc, y quien podrá salvarnos?.
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