EL “CARNICERO” DE RUSIA ….
JOSE H. BOLAÑOS MUÑOZ
Es el nombre que el presidente de Estados Unidos le puso al dictador ruso, para significar su actitud demencial, que se ha ensañado contra el pueblo de Ucrania, sin sentido, irrazonada, cruel, devastadora, que supera toda previsión del mal y de quienes en la historia le antecedieron como demonios destructores de la humanidad.
Y no es para menos, pues los efectos a un mes de la iniciación de esta guerra que pretende destruir una nación demócrata, son devastadores y eminentemente crueles, que rompen con todos los esquemas y violan todas las normativas del derecho internacional humanitario, pues se han centrado con sevicia en los más débiles, como son los niños, los civiles, hospitales, refugios, centros escolares entre otros, que determinan la clara violación de los derechos de los más protegidos.
En efecto, hay un desconocimiento total de los principios básicos del Derecho Internacional Humanitario en esa guerra inhumana y desproporcionada, injusta y cruel, como son: humanidad, distinción, limitación, precaución, necesidad militar y, proporcionalidad, ya que se han dirigido ataques reiterados directamente contra civiles, en refugios, hospitales, escuelas, entre otros, ocasionando cientos de muertos entre civiles, niños, hombres y mujeres indefensas y generando desplazamientos forzados de más de tres millones de habitantes ucranianos, que determinan claras violaciones del derecho internacional humanitario y se constituyen tan demenciales conductas, en crímenes de guerra típicos del Estatuto de la Corte Penal internacional, que deben sancionarse oportunamente.
Nadie puede permanecer silencioso ante esta tragedia que azota el mundo por el capricho y las ambiciones del poder de seres irracionales que son elegidos por pueblos ciegos, sordos e ignorantes. Los organismos internacionales de derechos humanos deben reaccionar severamente ante tanta violación que afecta a la humanidad entera. La corte Penal Internacional debe juzgar prontamente a los dirigentes y militares y someterlos a severas penas. Los gobiernos demócratas del mundo deben respaldar decididamente al Gobierno de Ucrania y ponerle fin a la irracionalidad de un soberbio dictador.
El mundo no puede soportar una pandemia de dictadores que solamente saben destruir. Ojalá se impusiera en el mundo, la imposibilidad de la segunda reelección de gobernantes, para que durante un solo periodo constitucional puedan cumplir sus desaciertos y jamás puedan ser reelegidos, porque el poder los corrompe, los llena de ambiciones y destruyen las instituciones.
Que cese la guerra y que la Paz y la armonía se imponga en todos los pueblos del mundo.
La omnipresencia de los lideres del mundo ha sido poca y temerosa para aplicar los instrumentos internacionales que hoy día se tiene para no repetir la crueldad de los tiempos pasados. El miedo definitivamente ha sido el acabose de toda razon. Me uno a tus palabras padre mio. Ojala sigamos viviendo en Paz, pero una verdadera.
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