HERMANO HERBERTH PAUL BOLAÑOS MUÑOZ, ENSEÑAME A REIR.
JOSE H. BOLAÑOS MUÑOZ
Te fuiste sin decir adiós, de repente, sin sentido, entre sueños, cuando despuntaba el día de Reyes, quizá te les uniste a los Reyes Magos para visitar al Niño de Belén, que tanto quisiste en vida.
Pero para nosotros fue insólito, absurdo, nos dejaste impávidos, desolados, con una tristeza tan inmensa como el mar. Dicen que fue una muerte bella, pero para nosotros no, fue sorpresiva, repentina, inesperada. Estabas fuerte, alegre, optimista como siempre y me habías convencido de que viviríamos 20 años más. Lo que Dios disponga te decía yo más prudente y cauto, pero me encarabas con alegría y optimismo, que serian 20 o mas años. Y me convencías. Que iluso. Y te fuiste sin transcurrir un año siquiera de la Partida del hermano Milo, vencido en pronta batalla por el monstruo del virus covid que azota al mundo sin clemencia.
Porque son los inescrutables designios de Dios, acepto cristianamente tu partida, y le pido al Buen Dios de nuestros padres, que te reciba en su reino celestial con alegría y alborozo, porque fuiste un buen hombre, un santo varón como tú mismo te decías. Lo de santo estará por verse, pero soy testigo de que fuiste un ejemplar hijo, especialmente amoroso con mamá, a quien le diste muchos momentos de compañía y alegría, haciéndola reír plácidamente.
Como Militar, fuiste disciplinado, valiente, trabajador infatigable por la defensa de la patria, conciliador y defensor de los derechos de los más humildes, tus soldados. La marcha militar de despedida, fue un homenaje sentido a tu valioso aporte a tu amado Ejercito Nacional.
Como hermano, generoso, alegre, descomplicado, festivo, siempre listo y atento a servir, a apoyar. Nos diste ánimo en todos los momentos y nos contagiaste de alegría y de optimismo. Pero no nos enseñaste a reír y a burlarnos de la vida, como tú lo hacías, sobretodo a mí, que he vivido arropado de seriedad.
Formaste un hogar muy bonito con una mujer especial como Flor y dejaste tres varones y una princesa formados, profesionales, con excelentes cualidades de vida, que forjaste a través de los años, indicándoles el camino recto de los ciudadanos de bien. Y a tus nietos, con quienes te unió especial afecto y consideración, les diste unos valores indestructibles de vida y esculpiste sus sueños para que fueran felices y no sufrieran los avatares de la vida.
Fuiste especialmente generoso con tus sobrinos, entre quienes te destacabas por tu alegría de siempre, por tu amena palabra y gratificantes consejos y el más orgulloso con sus triunfos.
Como amigo y pariente, fuiste especial, sincero, franco y disponible. La verdad, tenías un corazón muy grande y generoso, que todos te reconocen.
Hay suficientes razones entonces, para que el Niño de Belén, que tanto amaste como nuestro Padre, te reciba en sus predios celestiales y te unas con mucho amor y alegría a nuestros padres, al hermano mayor, Milo, cuya partida aún nos duele, a Patricia, nuestra sobrina querida y a tantos familiares y amigos que se adelantaron en el camino final y dile el Buen Dios, que en su bondad y generosidad, reemplace esta inmensa tristeza que nos invade por tu intempestivo vuelo, por la alegría espiritual, de saber que ya compartes la felicidad eterna prometida para las almas buenas y generosas como tú. Descansa en Paz, querido hermano, pero por favor, enséñame a reír.
Gracias Tio Herbeth. Fuiste parte en nuestras vidas y lo seguiras siendo. SIgamos riendo por q ese legado de alegria sigue con su recuerdo. Bendicion
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