GOBIERNOS DESPOTICOS EN EL MUNDO Y LA C.P.I. CIEGA Y SORDA.
Es alarmante lo que ocurre en varios países del mundo, violadores de los derechos humanos y de la libertad. Son pueblos por lo regular pobres, pues nunca han salido del atraso económico al que los han llevado esos gobiernos despóticos, que amparados en la fuerza y en militares corruptos que les poyan, han permanecido por años convirtiéndose en dictadores, azotando las democracias vecinas y poniendo en riesgo la vida de millones de seres humanos que viven o en las cárceles o desterrados como parias por países vecinos.
Son por lo regular gobiernos de izquierda, que, empeñados en un socialismo barato, decadente y antidemocrático, han azotado a sus pueblos sometiéndolos a la barbarie de la miseria, el paredón y el desbarajuste de sus economías, y aún así, a toda costa y a todo precio, se mantienen en el poder convirtiéndose en dictadores, acudiendo a la violencia y al ejercicio de la represión como método de obediencia.
Y lo hacen a ciencia y paciencia de los organismos internacionales, como ONU, OEA, C.P.I., etc., que se hacen los de la vista gorda y son ciegos y sordos a tan patéticas violaciones de los derechos humanos y al clamor de sus pobres ciudadanos que gritan desesperados desde las cárceles infrahumanas y de los gobiernos democráticos que aún sobreviven a ese círculo vicioso y nefasto, que como pandemia pretende extenderse a lo largo y ancho de países de América Latina especialmente.
Es increíble, pero esos gobiernos, detentan no solo el poder político, sino por igual, se han tomado las riendas del Legislativo y del poder Judicial, sometido a sus decisiones omnímodas de dictadores, que se encarnan en la opresión al pueblo mediante la violencia y la corrupción de todos los estamentos básicos del poder, sin importar las consecuencias, e increíblemente siguen hablando de representar la Democracia como símbolo de su Gobierno, encontrando el respaldo de Gobiernos poderosos y eternos, que les dan el apoyo y el aval.
Se dice que los pueblos se dan los Gobiernos que se merecen, es posible, cuando libremente toman la decisión de elegir a esos seres despreciables que los gobiernen. Pero por regla general, son sometidos por la violencia o por los esguinces a la democracia, que conducen a la permanencia de esos orangutanes en el poder, a pesar de su oposición y lucha.
Es allí donde deben intervenir los organismos internacionales para evitar la violación a los derechos humanos y la opresión de los pueblos, garantizando unas elecciones libres y democráticas, que permitan una renovación constante de los líderes y la sanción condigna de los responsables de tales violaciones. De lo contrario, no tiene sentido su razón de ser.
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