LOS EXCESOS DE LA MINGA INDIGENA
En quechua, la palabra "minga" o "minka" hace referencia a la reunión de diversos actores, saberes y herramientas en busca de un objetivo común.
Es una institución precolombina que sirve para todo: desde la construcción de un puente hasta la preparación de un almuerzo, se dice.
En los trabajos académicos de la primera década de este siglo la expresión “minga” se encontraba asociada de manera exclusiva a la idea de trabajo comunitario. Katime y Sarmiento (2005) registran a la minga como parte de la clasificación de las formas de economía solidaria en el departamento de Nariño. Para las autoras la minga es un trabajo comunitario en beneficio colectivo practicado por las comunidades rurales con el propósito de construir obras de infraestructura. De la definición, se destaca el carácter voluntario que congrega a quienes participan de la minga. Concluyen que debido a su condición de costumbre social, la minga no está regulada por una norma legal.
Pero una cosa es la minga como acto de reunión y de construcción y otra es la Minga Indígena, el movimiento de protesta que se creó en el sur de Colombia a finales del siglo pasado en busca de reivindicar sus derechos.
Cuando los indígenas de varios grupos sintieron que las pautas multiétnicas e igualitaristas de la Constitución de 1991 no se estaban cumpliendo, se organizaron y empezaron a protestar bloqueando una neurálgica carretera del sur del país, la Panamericana.
Desde entonces, los miembros de la Minga —con sus bastones de mando al hombro y un himno cumbiero que reza "defender nuestros derechos así nos toque morir"— se enfrentaron a todos los gobiernos, pero con picos de tensión importantes: en 2008, con Álvaro Uribe en el poder, en 2020 y ahora, con su aliado político, Iván Duque.
"En el 2008 nos movilizamos por cuatro elementos: vida y derechos humanos, territorio, paz y modelo económico. Y hoy, incluso con la firma de la paz, la situación es la misma. O peor, porque tiene el sinsabor del fracaso del proceso", explicó Serna.
Ello implica que la minga como tal, perdió su horizonte y se volvió política e incluso esta desbordando funciones de quienes tienen el poder territorial. Lo vimos en Bogotá, con el patrocinio de la propia Alcaldesa, se repitió en Cali, con agresiones a civiles e invasión de Barrios residenciales, en ejercicio discrecional de su poder de ataque, a paciencia del alcalde, del mismo partido de la anterior; llegaron a Medellín con el mismo objetivo, salen a invadir la Panamericana sur, cuando se les antoja, impidiendo la libre circulación sin importarles la infracción punible que se comete y desbordando por tanto la naturaleza de la minga como fue concebida en sus orígenes.
Ellos tienen sus propia organización y estructura, se rigen por sus propias normas, tienen jurisdicción territorial y de Justicia propias y es imposible pisar sus territorios sin su consentimiento. Es respetable y deben mantenerse y apoyarse. Pero por lo mismo, no pueden invadir sin incurrir en excesos reprochables, las funciones territoriales de gobernadores y alcaldes, menos atentar contra civiles y someterlos a su jurisdicción. En nada contribuyen al anhelo de Paz y de fraternidad de los colombianos.
Minga... Al reves son gamin.. En eso se convirtieron las nuevas generaciones al destruir y destruir.
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