DIALOGO SIN CONDICIONES Y PERMANENTE.
Es triste que, tras una notoria imprudencia, como la inoportuna presentación de la reforma tributaria, se haya llegado a generar un caos social sin precedentes, con síntomas de una violencia desenfrenada y sin control. Colombia no se merece esa reacción, ni ese estado de cosas puede ser aprovechado por nadie, para hacer su agosto político desenfrenado. Es tiempo de parar entonces esa violencia y sentarse a dialogar, con todos aquellos que han sido autores o artífices de este paro endemoniado, para encontrar soluciones serias, oportunas, razonables, justas y equitativas, que redireccionen el camino hacia el mantenimiento de la paz y la civilidad, en el país con más democracia de América Latina. Debe ser un diálogo sincero, espontáneo, humilde y sencillo. Sin exigencias ni absurdos aprovechamientos, sin condiciones previas de ningún lado, sin soberbias y sin mezquinos intereses ni presiones.
Mientras se dialoga, se impone seguir adelante con la vacunación, es una prioridad manifiesta para cumplir con las metas propuestas, que nos permitan la inmunidad de rebaño y se garantice la repetición de dosis anual según los científicos determinen y aconsejen. La vacunación, ojalá masiva, no puede parar.
El desalojo de las vías públicas, no puede detenerse. Se debe abrir espacio libre para que los insumos médicos y alimentarios lleguen a los hospitales y clínicas y a las despensas de los diferentes mercados del país. No se puede poner en riesgo, ni la vida ni la salud de los colombianos, por las vías de hecho, para el ejercicio de sus presuntos derechos. Para eso, se han abierto los cauces del diálogo y deben ser escuchados y valorados en sus justas dimensiones. Toda protesta pacífica y sin violentar el derecho de los demás, puede ser apoyada y amparada. Pero toda protesta violenta y destructora, debe ser reprimida legalmente.
Tampoco pueden parar las investigaciones penales contra miembros de la fuerza pública que hayan obrado, por fuera de los canales del respeto a los derechos humanos y garantías de vida y dignidad conta manifestantes, lo mismo que contra todos aquellos que haciendo uso de la violencia, incurrieron en graves delitos conta la vida, la honra y bienes de los colombianos. La Justicia es para todos y todos aquellos que incurrieron en delitos, por acción o por omisión, deben purgar una pena severa. No puede haber excepciones.
Hay mucho por hacer y recomponer. Actuemos como nación civilizada y por lo mismo con el respeto por los derechos humanos de todos. El mundo esta en crisis, por una Pandemia que no termina y que no ha sido controlada aún, y que lamentablemente ha generado consecuencias catastróficas en la humanidad, especialmente en vidas, en salud y en la economía de los pueblos, acrecentando las diferencias. Todos podemos poner un grano de arena en la construcción de un nuevo país, más igualitario y justo, pero la violencia, de seguro, que no es el camino.
Muy buen articulo. Que pluma...
ResponderEliminarMuy bien! Felicitaciones chepito, trasmites
ResponderEliminarDr .ha sido lo.mas sensato y ecuanime que he leido.lastima el.periodismo nacional.carezca de esa capacidad de analisis critico.
ResponderEliminarMuy bien chepito , tu análisis nos orienta!
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