LLEGO LA HORA DE REPLANTEAR EL SISTEMA DE SALUD COLOMBIANO.
JOSE H. BOLAÑOS MUÑOZ
Es oportuno y necesario que la mejor conclusión, de parte del Gobierno nacional, del Congreso de la República, de candidatos, de Gobernantes Territoriales, de gremios médicos y de salud, de instituciones dedicadas a la prestación de salud pública y privada en Colombia, de universidades, de estudiantes, y de pacientes, en fin de todos los colombianos, a esta pandemia que nos agobia, sea replantear el sistema de salud Colombiano, de tal manera, que pasemos de una mentalidad de salud como negocio, ineficiente, especulativo, sindicalizado, político y corrupto, a un sistema de salud novedoso, científico, preventivo, eficiente, de calidad, con infraestructura moderna y amplia, que garantice su aplicación inmediata y completa en cualquier eventualidad aún pandémica, por estar preparados para ello.
Esta decisión se impone, se hace urgente y necesaria, pues es la única manera de estar preparados para esta y futuras batallas por la supervivencia digna frente a todos los desafíos que se avisoran en un mundo tan débil, enfermizo y sometido a todos los embates de la naturaleza y del propio ser humano.
La salud en Colombia presenta una evaluación negativa, debido a varias situaciones, entre las cuales algunas merecen unos breves comentarios: (a) la corrupción generalizada; (b) la injusticia e inequidad biológica, social, económica y política, lo cual ha generado los más altos índices de pobreza en el país, como los que presenta actualmente; (c) el considerar la prestación de servicios de salud como un negocio especulativo, que debe generar muchos ingresos y ganancias, y (d) la mentalidad curativa y no preventiva de empresarios, dirigentes, directivos y profesionales de la salud. * (Benjamín Herazo Acuña, Doctor en Odontología, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá,)
Que gran responsabilidad les asiste a las EPS, y entidades de Medicina Prepagada, cuya misión parece ser la del “negocio especulativo”, al que se refiere el Dr. Herazo Acuña, olvidando la salud de prevención, de control de calidad, de resultados eficientes para sus pacientes, que están sometidos a un sistema precario de salud que les ofrecen, sin garantías de ninguna índole. No realizan campañas de vacunación, tampoco de planes de promoción y prevención de enfermedades, de clínicas de manejo del dolor, de su cuidado y evolución de la enfermedad. Nada de eso les interesa, tan solo se preocupan de las mesadas mensuales que perciben, para invertirlas en clubes y revistas pasajeras.
Si queremos prevenir nuevas catástrofes en el futuro, es el momento de realizar cambios en la infraestructura de salud colombiana, empezando precisamente por todas esas organizaciones prestadoras de salud, que deben ser sometidas a una revisión exhaustiva y cuidadosa, a fin de determinar sus ajustes a organismos de verdadera prestación de un servicio de salud eficiente, preventivo y garantista.
La desigualdad en el acceso a hospitales y clínicas, medicamentos y a médicos calificados, exige un programa agresivo de reforma y modernización inmediato, que corresponda a los cambios estructurales y emergencias que pueden presentarse, para disminuir al mínimo los daños y efectos adversos que se causen, fortaleciendo la capacidad general de la salud pública y privada de manera eficiente y de calidad.
Hay que terminar con la gestión fragmentada de la salud pública que produce atención discontinua e inequitativa, con excesivos trámites y demoras que perjudican al paciente. Este es el momento de adoptar sistemas nacionales para optimizar redes de provisión de servicios y realizar inversiones complementarias en tecnología y de recursos humanos calificados, dando un salto en la transformación digital de la salud.
Garantizar la investigación médico-científica, apoyándola con el suficiente presupuesto, que garantice el éxito de sus investigaciones y el mejoramiento de su equipamiento e insumos para soportar mejor los resultados.
Modernizar el Tribunal de Ética Medica, de tal manera que sea acorde con los avances de la tecnología y el momento histórico, que requiere de un cuidado y control más eficiente y procedimientos modernos y garantistas. La salud, es responsabilidad de todos, asumamos con dignidad su defensa.
De acuerdo, la salud en Colombia es el aumento de una mentalidad negativa hacia el pueblo a costa del enriquecimiento de algunos cacaos de la salud.
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