EL FUTURO QUE LE ESPERA AL MUNDO:
JOSE H. BOLAÑOS MUÑOZ
Si seguimos por el camino de enfrentamiento con la naturaleza, que hemos mantenido en los últimos años, incrementando la deforestación y la degradación forestal, contaminando el ambiente, utilizando combustibles fósiles y sustancias tóxicas en la manufactura y el comercio desaforado y sin control de la vida silvestre, entre otras actividades destructoras de la naturaleza, como la minería ilegal y la utilización de insumos químicos en la agricultura, no es esperanzador el futuro que nos espera.
El informe publicado en ‘Frontiers in Conservation Science’ intentó hallar soluciones para ese ‘futuro espantoso’ y el ‘descubrimiento’ fue tan obvio como complejo de lograr: el consumismo voraz, la falta de educación y la desigualdad deben ser eliminados para que el medio ambiente tenga la protección que necesita.
El grupo de científicos que desarrolló la investigación también hizo un llamado urgente a los líderes del mundo, “ya que sus intentos, faltos de voluntad, de crear políticas del cuidado del medio ambiente, no han mejorado el panorama”, dijeron los expertos y por el contrario, y las omisiones de algunos de ellos, son escandalosas..
Finalmente, pidieron instaurar, “de una vez por todas”, los cambios que son necesarios para mejorar, pero que siempre “se ignoran”. Entre ellos están: controlar la influencia empresarial en la formulación de políticas, el empoderamiento de las mujeres (su acceso a la educación y al control reproductivo) y la erradicación de los combustibles fósiles. La contaminación, la expansión urbana, la utilización de sustancias tóxicas en la manufactura y el comercio de vida silvestre son las directas responsables del ostensible consumo de energía, que desencadenará un aumento exacerbado de la temperatura global.
Por su parte, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (Ipcc, por sus siglas en inglés), que incluye a más de 1.300 científicos de todo el mundo, predice un aumento de la temperatura de entre 2,5 y 10 grados Fahrenheit durante el próximo siglo. ¿La razón de este aumento? Los gases de efecto invernadero ocasionados por las actividades humanas.
Junto al cambio climático, la pérdida galopante de biodiversidad es uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta el hombre en los próximos años, cuya supervivencia está directamente relacionada con los recursos que ofrece la naturaleza.
Entre 1970 y 2016, el mundo perdió más de dos tercios de los vertebrados, con un desplome brutal en algunas regiones, como las zonas tropicales de América Central y del Sur (-94%), según un informe publicado en septiembre por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
Además, alrededor de un millón de especies animales y vegetales de un total de ocho millones estimadas en la Tierra corren peligro de extinción, advirtieron en 2019 los expertos en biodiversidad de la ONU (IPBES).
En el foro que lanzó la coalición se destacó que la pérdida continua y rápida de áreas naturales en todo el mundo representa “una grave amenaza para la salud y la seguridad de todos los seres vivos”.
“Los científicos han documentado que los humanos han alterado gravemente 66% de nuestro océano y 75% de nuestras áreas terrestres”, se indicó en el informe de lanzamiento de la coalición.
También se recordó que según la IPBES alrededor de un millón de especies de animales y plantas están ahora amenazadas de extinción, muchas de ellas en esta década.
Es desolador el panorama, pero, ¿Qué se puede hacer?
Se necesita de la voluntad de los líderes del mundo para que haya un cambio real. Se necesita la voluntad de todos los habitantes del mundo, para cambiar las costumbres y proteger la naturaleza del caos que se vaticina.
“Sanar y restaurar la naturaleza es un paso clave hacia el bienestar humano, creando millones de empleos verdes y azules de calidad y cumpliendo con la agenda 2030”, cuyos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 14 y 15 contemplan la protección de la vida submarina y de los ecosistemas terrestres.
Es grande el desafío, pero es deber de todos, ejecutar las políticas y actividades necesarias para garantizar la supervivencia del planeta, que es nuestra propia supervivencia.
La voluntad de los seres humanos debe ser unanime dejando a los lideres a un lado y congregar a la union y al trabajo para el bienestar de la humanidad.
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