2021: EL AÑO DE LA ESPERANZA
Tengamos fe. Estamos frente a un nuevo AÑO: 2021, el año que podríamos catalogar como EL AÑO DE LA ESPERANZA, pues es lo último que nos queda, para acariciar de nuevo a nuestros nietos y abrazar a nuestros hijos, si logramos superar esta pandemia con las vacunas que los científicos han logrado obtener y que se distribuyen por todo el mundo, sin perjuicio claro está de seguir con los cuidados que la situación impone, pues todavía nos queda un trecho largo por recorrer, para lograr la inmunidad. Pero estemos seguros de que saldremos adelante, porque hay muchas cosas por hacer entre todos, si queremos sobrevivir en el mundo postpandemia.
Mejorar los niveles de la economía, se impone, apretando el cinturón, controlando el gasto, disminuyendo los índices de pobreza y el desempleo, a través de políticas fiscales, serias, ágiles y oportunas.
Revisar la estructura del Parlamento en cuanto número, asignaciones, gastos de representación, etc., de tal manera que reduzcan su número y sus ingresos a los limites de la nueva normalidad y dejen de crecer como avestruces.
Eliminar la corrupción a todos sus niveles y en especial de los nidos de ratas que hay en la administración pública, pues resulta insólito que mas de la mitad del presupuesto es sometido a la rapiña de funcionarios públicos de todos los niveles. En este nuevo año, corrupción cero.
Adelantar una reforma de fondo al aparato Judicial, que en los últimos años anda como rueda suelta, tanto, que se ha dejado contaminar a los peores niveles de corrupción, de política y de ineficacia.
Ejercer un control mas eficaz sobre los refugiados extranjeros, para garantizar no solo su bienestar, sino por igual, evitar que ilegales, siembren el caos y el terror en las ciudades de Colombia.
Adelantar políticas de energías renovables y de mejora del aire, para garantizar un país más vivible, dentro de espacios ambientales sanos. Pero es obligación de todos, proteger nuestra naturaleza, cuidarla, renovarla y hace cuanto sea necesario para garantizar su supervivencia. De ella depende la nuestra.
Garantizar mecanismos de convivencia pacífica en la familia, incrementando la educación, los parámetros de cultura ciudadana y de solución de conflictos, que eviten la violencia en los hogares, el mal trato a mujeres y niños, el incremento del machismo y la delincuencia. Solidaridad y fraternidad son necesarias para superarlo.
Aprovechar las jornadas electorales del 2022, para hacer la diferencia entre quienes quieren imponer los caminos fracasados del socialismo y del comunismo, para elegir en su lugar, a corporaciones públicas y a la Presidencia a hombres y mujeres excepcionales, que, con visión futurista, propendan por unas políticas de seguridad y bienestar que garanticen el desarrollo y progreso que requiere el País.
Solo así, entraremos definitivamente en una nueva normalidad y forjaremos un País moderno y próspero que nos permita una supervivencia digna y justa.
Feliz año 2021.
El año de la esperanza
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