DEBERES Y RESPONSABILIDADES:
JOSE H. BOLAÑOS MUÑOZ
Joseh.bolanos@gmail.com
Los servidores públicos, por
sus funciones, tienen grandes y delicados deberes y por supuesto ineludibles
responsabilidades.
La Carta Política preceptúa una mayor
responsabilidad de los servidores públicos, quienes además de responder por
infracciones a la Constitución y a la Ley, también responden por omisión o
extralimitación en el ejercicio de sus funciones. Los Artículos 6º. y el 95,
ente otros, contemplan, las responsabilidades de los particulares y de los servidores
públicos, y, por igual, la ley puede establecer varias clases de
responsabilidad, que bien puede ser política (artículos 133, 135, 174 y 175),
patrimonial (artículo 90), penal y disciplinaria (artículos 92 y 268) y fiscal
(artículo 268).
La
ley 734 de 2002, establecen los derechos, deberes y prohibiciones, tales como,
entre otros:
“Cumplir
y hacer que se cumplan los deberes
contenidos en la Constitución, los tratados de Derecho Internacional
Humanitario, los demás ratificados por el Congreso, las leyes, los decretos,
las ordenanzas, los acuerdos distritales y municipales, los estatutos de la
entidad, los reglamentos y los manuales de funciones, las decisiones judiciales
y disciplinarias, las convenciones colectivas, los contratos de trabajo y las
órdenes superiores emitidas por funcionario competente.
Los
deberes consignados en la Ley 190 de 1995 se integrarán a este código.
“2.
Cumplir con diligencia, eficiencia e imparcialidad el servicio que le sea
encomendado y abstenerse de cualquier acto u omisión que cause la suspensión o
perturbación injustificada de un servicio esencial, o que implique abuso
indebido del cargo o función….”.
Así
las cosas, todos tenemos derechos, deberes, prohibiciones y responsabilidades,
llámense Gobernantes, Magistrados, empleados, sindicalistas, educadores,
estudiantes, particulares, todos sin excepción. Pero, lamentablemente, la
infracción a esos deberes, prohibiciones y responsabilidades, la cometemos todos.
Y
si no, que lo digan los Honorables MAGISTRADOS DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,
que por manejos políticos no muy claros, están en el ojo del huracán, no solamente por sus decisiones judiciales, sino porque no han podido integrar el número
máximo de Magistrados que componen ese cuerpo de Justicia. Han desatendido a
sus deberes, prohibiciones y por supuesto han incurrido en responsabilidades.
Siempre hemos sostenido que las funciones electorales no deben ser del resorte
de los Magistrados. De seguro que recuperarían la confianza de la ciudadanía,
si se apartaran de esa temática, que mucho los ha afectado en su prestigio y
buen nombre.
Y
qué decir de los Gobernantes, desde la Presidencia hasta la más apartada
Alcaldía, improvisan, acuden a las componendas, mermeladas, politiquería, individualidades, etc, poniendo en riesgo la
dignidad de la Función Pública que les corresponde. Y por supuesto causan grave
perjuicio al progreso y desarrollo de las Instituciones Democráticas. Les caben
también, las responsabilidades inherentes a sus acciones u omisiones.
Ah,
y los Educadores, sindicalistas, estudiantes, y sus patrocinadores, que están
haciendo profesión de la protesta social, también tienen su responsabilidad,
pues no es por la protesta en sí solamente,
sino que se ha convertido en vandalismo y en atentados contra la
propiedad pública y privada, así como en acciones que rayan con la asonada y la
subversión, aprovechando que los Alcaldes, muchas veces, impiden que las
autoridades especiales de la Policía intervengan. Pero no se olvide que, quienes
autorizan la protesta y quienes la hacen en esas condiciones, asumen
responsabilidades que deben estimarse y sancionarse y por supuesto, las
consecuencias, repararse.
Y
que decir de los Periodistas, una de las profesiones más bellas, pero tan
venida a menos, en los últimos tiempos, pues ya la independencia y la verdad, se
extravió en los avatares de la politiquería y de la soberbia, del auto interés
y de la mermelada, de la diatriba y de la ofensa. Muy grande es su
responsabilidad moral de consultar en la fuente, y no escapan a los deberes que emanan de ella,
pues ante la desinformación, se genera el caos, la calumnia, la injuria y el
desprestigio mismo del otrora tercer poder.
Nuestro
país, debe ser construido por todos y las diferencias sociales, políticas o las
que sean, no pueden facultarnos para evadir nuestra responsabilidad frente al
futuro de un país que emerge como modelo de Democracia tanto en lo social, como
en lo económico. Construyamos País, no lo destruyamos ni refundemos, dándonos
de conquistadores y de redentores. No necesitamos un nuevo contrato social,
necesitamos la aplicación estricta de la constitución de 1.991 y de ser
responsables con nuestro futuro y el de nuestros hijos. Es momento del cambio. Lo
demás es pura vanidad.
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